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Traducción técnica

traducción técnica

La traducción técnica, como todas las ramas de la traducción, tiene sus dificultades particulares aunque también similitudes con las demás. Para comenzar, tendríamos que definir qué engloba el término “técnico”.  En líneas generales, sería cualquier texto relacionado con el mundo de la ciencia y de la ingeniería en su sentido amplio. Para el propósito de este blog, dividiremos la traducción técnica en tres subgrupos:

  • Informática: Este apartado incluye todo lo que está relacionado con la computación desde diseños funcionales y técnicos de aplicaciones, hasta localización de programas, manuales, guías de usuario, etc.
  • Ingeniería: Esta clasificación abarca desde diseños, instrucciones y procesos de fabricación hasta procedimientos para cualquier proceso general relacionado con el mundo industrial. También puede referirse a proyectos de arquitectura, es decir, cualquier documento relacionado de alguna manera con la industria, la fabricación o la construcción.
  • Científica: En este caso, normalmente está enfocado a documentos académicos de ciencia pura. Pueden ser ensayos sobre experimentos, artículos de prensa especializada, ponencias, etc.

Para el propósito del presente documento nos  limitaremos al ámbito de la ingeniería.

Como en toda rama de la traducción, es importante tener un conocimiento de la temática objeto del documento. Aquí en particular, tener nociones de ingeniería básica es recomendable. Como toda traducción especializada tiene una terminología específica. Por esta razón, google translate y aplicaciones similares pueden dar resultados cuando menos curiosos. Imaginen las alternativas que pueden ofrecerse para la traducción de espárrago, silla y enano del español al inglés. “Espárrago” no solo es lo que se sirve en un plato sino que también es lo que une las bridas, una “silla” en el contexto técnico es lo que “sujeta” una tubería y no a una persona, y “enano” normalmente lo traduciríamos como “dwarf”, pero técnicamente sería “strut”. Asimismo, una palabra puede incluso tener diferentes significados de una industria a otra, lo que produce una complicación adicional.

No obstante, aunque uno sea ingeniero y tenga conocimiento de ciertas industrias, es imposible abarcar toda la variedad de temas que pueden surgir en este tipo de traducción. La solución es investigar, investigar e investigar.

Otra percepción común, aunque en mi opinión errónea, es que la traducción técnica resulta “aburrida”. En mi caso, y quizás por mi formación como ingeniero, me recuerda a un libro que tuve de niño: How Things Work (Cómo funcionan las cosas). Cada traducción es un desafío, ya que primero hay que entender cómo funciona la industria y después hay que hacerse mentalmente una imagen del proceso productivo.

A diferencia de otras ramas especializadas de la traducción, la técnica tiene ciertas ventajas. La terminología tiende a ser relativamente internacional. Hay un alto grado de globalización en la industria, por lo cual, una refinería o una subestación eléctrica es similar en el país de origen y en el de destino de la traducción.  En otras palabras, los procesos, la maquinaria, las técnicas, etc., son similares y a menudo están suministrados por las mismas empresas en diferentes partes del mundo. Por ejemplo, una tipo de bomba utilizada en tuberías de agua funciona de la misma manera en Estados Unidos, Australia y Alemania. En este sentido, la traducción requiere menos interpretación que, por ejemplo, la traducción jurídica.

Por el contrario, existen ciertas dificultades particulares en esta rama. La tecnología evoluciona y cambia muy rápidamente por lo que es difícil mantenerse al día. Todos los días surge terminología nueva en la industria. Incluso pueden surgir industrias completamente nuevas. Quién se podría haber imaginado en el 2000 la aparición de la economía colaborativa, del amplio uso de redes de datos móviles, del almacenamiento virtual, de las aplicaciones para “smartphone”, etc., cuando hace tan sólo dieciséis años, la máxima preocupación era el cambio de siglo y su impacto en los sistemas informáticos almacenados en servidores centrales. Los cambios tecnológicos también afectan a las industrias más establecidas. Sus procesos pueden ahora manejarse de forma remota, sus cadenas de suministro han cambiado completamente, y por supuesto, sus equipos se han modernizado. Todo esto implica cambios en la terminología así como que el traductor tenga que aprender nuevamente cómo funciona una industria que ya conocía.

Las empresas, incluso las de un mismo sector, también son heterogéneas: tienen particularidades y formas de organizarse que son difíciles de comprender desde fuera. Además, los procesos que se describen en un documento resultan técnicamente complejos, así como difíciles de entender,  con el agravante de que un error de interpretación puede tener consecuencias de seguridad y de salud para quien reciba la información ya traducida.

Otra característica que complica una traducción técnica es que los documentos, en muchas ocasiones, pueden tener una estructura compleja: pueden incluir gráficos, diagramas, vistas de despiece, etc. incorporados en el texto. En otros casos, contienen listas de repuestos o partes de maquinaria que, al no estar en contexto, resulta difícil tener la seguridad de que la traducción es la más correcta, cuando existe más de un término equivalente.

Adicionalmente, es muy común que en la misma industria existan documentos que requieren una especialización mixta. Un documento de la industria cementera puede referirse a los detalles de un cuadro eléctrico que requiere conocer el lenguaje de la electrónica. Es muy común traducir documentos relacionados con los temas de seguridad y salud o de protección contra incendios en diferentes industrias. Estos temas tienen más similitud entre sí de lo que tienen con la industria en cuestión. Es difícil dominar todas las facetas de una industria, lo cual requiere que el traductor técnico tenga experiencia en muchas disciplinas y en diferentes ámbitos de empresa.

Una de las ventajas para el traductor es que existen muchas fuentes especializadas a las que se puede acudir en un momento dado. Aparte de los diccionarios técnicos y enciclopédicos, también hay manuales técnicos de productos, información suministrada por fabricantes, páginas web de asociaciones y empresas del sector correspondiente, revistas especializadas, etc. Por ejemplo, si un documento hace referencia a una grúa de cierto tipo, es probable que se pueda localizar en internet una foto e incluso una vista de despiece de dicha máquina. Una imagen ayuda mucho más de lo que pudiera parecer ya que permite visualizar las dimensiones del equipo, ver dónde están ubicadas ciertas piezas, entender los posibles movimientos del equipo, etc. De esta forma se comprende con más exactitud el contexto del término que estamos traduciendo. Por supuesto, como toda información procedente de internet, hay que contrastar mucho la información.

La llegada de internet ha supuesto una revolución para la profesión de la traducción y muy en particular para la traducción técnica. Inmensa información a la cual un traductor tan sólo podía acceder si reunía una biblioteca entera de publicaciones especializadas, y que ahora está al alcance de una simple búsqueda con el navegador. Sin embargo, precisamente por el volumen de las fuentes disponibles, es más importante que nunca saber discriminar qué información es válida y aplicable a la traducción en cuestión. Y es precisamente por esta razón, que es esencial utilizar los servicios de un traductor técnico especializado y experimentado.

Finalmente habría que hacer algunas recomendaciones para el cliente que encarga una traducción técnica. La primera, utilizar un traductor o empresa con experiencia acreditada en el ámbito de la temática del documento. También es conveniente revisar la traducción poniendo atención en la terminología técnica. Y por último, mantener dentro de la empresa un glosario de términos técnicos con su traducción deseada según se vayan recibiendo los documentos traducidos. Si este glosario es suministrado a los traductores con antelación, se asegura la consistencia terminológica de la documentación, aunque el trabajo sea ejecutado por diferentes traductores a lo largo del tiempo. Este último muy pocas empresas lo hacen, y en cambio, es vital para la calidad del compendio de documentos traducidos, lo que es un importante activo de la empresa. Algunas compañías consideran que mantener un glosario es responsabilidad de la agencia de traducción, que lo es, sin embargo las empresas deberían tomar medidas para tener cierta independencia del suministrador de traducción, como hacen con cualquier otro de sus activos.

Sobre el autor

Eric Steinhauser Puelma, nacido en EE.UU. y residente en España desde hace 25 años, es licenciado en Ingeniería Industrial por el Georgia Institute of Technology. Tiene una extensa carrera en empresas del sector industrial en las áreas de Informática, Comercial, Logística, y Planificación tanto en EE.UU. como en España. Dedicado profesionalmente a la traducción técnica desde 2012, obtuvo el IoLET Diploma in Translation para español-inglés. Es colaborador habitual de Políglota.

 

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