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La importancia del trabajo en equipo

la importancia del trabajo en equipo

 

En esta ocasión, el artículo que podéis leer se trata de una colaboración con el blog de Nóvalo, Agencia de Traducción y Comunicación


A día de hoy, mucha gente sigue considerando la traducción como un trabajo individual y solitario que depende única y exclusivamente del propio traductor. ¡Nada más lejos de la realidad! El traductor es en realidad uno más del proceso de traducción, y creemos que ya va siendo hora de resaltar la importancia del trabajo en equipo en el mundo de la traducción, porque es una forma de trabajo mucho más frecuente y extendida de lo que muchos imaginan.

Los traductores profesionales a menudo trabajamos de forma autónoma desde la paz y tranquilidad de nuestra propia casa u oficina y la flexibilidad de nuestros propios horarios, pero esto no nos exime de formar parte de una cadena de trabajo más amplia en la que el trabajo en equipo es fundamental. Además, algunos profesionales de la traducción trabajan con grupos de trabajo, en empresas privadas o en instituciones públicas, y en estos casos pensar en el equipo resulta vital para lograr sacar adelante con éxito los objetivos.

Lo primero que hay que entender es que la traducción se organiza en proyectos, más que en textos aislados. Esto significa que el proceso de traducción del texto original no es más que una parte del proyecto (importantísima sin duda), pero una tarea más, al fin y al cabo, dentro del total de tareas que componen el proyecto. Y ¿cuáles son estas tareas de las que hablamos? Veamos algunas de ellas:

El proyecto arranca cuando el gestor de proyectos recibe el visto bueno del cliente al que envió un presupuesto la persona encargada de la labor comercial. A partir de ahí, sobre todo en ámbitos como la traducción especializada o la localización, nos encontraremos a lo largo del proceso con innumerables cuestiones técnicas por resolver de cara a la preparación de los textos. En estos casos el traductor recibe un documento limpio de adornos con el que resulta sencillísimo trabajar, sin problemas de formatos, edición de imágenes, recuento de palabras, etc. A continuación, hay que pensar en las herramientas de traducción más adecuadas para realizar ese trabajo que diferentes profesionales se encargarán de traducir, revisar y someter a controles de calidad. Tras estos procesos lingüísticos, llega la parte de maquetación, que consiste en devolver los textos a su formato original. Algunos traductores dan más importancia que otros a mantener el formato del documento original a medida que traducen, ahorrándose el trabajo de maquetación previo a la entrega al cliente del trabajo finalizado o facilitándoselo a la persona encargada de la maquetación. Una vez la traducción tenga la misma forma que el original será más fácil llevar a cabo la fase de comprobación (testing) del contenido. Todo este proceso, administrativo a veces, lingüístico otras, cuyo objetivo no es otro que garantizar la mejor calidad en la prestación de nuestros servicios, exige un importante trabajo de coordinación, que realizan una o más personas. El resultado final lo conocéis: el cliente recibe un documento igual a la versión que envió, en el idioma en el que lo pidió.

Igual que en cualquier otro ámbito, igual que en un equipo de natación sincronizada o, sin ir tan lejos, de baloncesto o fútbol, o que en una expedición a la montaña, o incluso dentro de la tripulación de un avión, el trabajo en equipo de los grupos de traducción aumenta la eficacia de los resultados, hace que disminuya el tiempo invertido en cada tarea y potencia los esfuerzos de sus miembros gracias a la puesta en común de las capacidades de estos.

Podríamos definir el trabajo en equipo como la unión de dos o más personas organizadas de una forma determinada para lograr un objetivo común, que es llevar a cabo un proyecto. Por lo tanto, es fundamental dejar de pensar de manera individual para poner al equipo en el punto de mira a la hora de desempeñar el trabajo. Hay una serie de valores que conviene destacar a la hora de trabajar en equipo y que, sin duda, nos ayudarán a lograr el éxito:

1.- Coordinación

La coordinación es esencial para que el resultado sea el esperado. Debe haber un plan y un calendario previamente diseñados, así como una división de tareas en la que cada miembro del equipo hace lo que mejor sabe hacer, realiza su trabajo y cumple con sus obligaciones. Esta labor corresponde generalmente al gestor de proyectos.

2.- Comunicación

Es necesario establecer un flujo de comunicación adecuado que permita que todos los miembros del equipo estén al corriente de cualquier circunstancia, pero que sea equilibrado, ya que ni el exceso ni el defecto de elementos de comunicación resulta conveniente. Por ejemplo, hay que saber utilizar con cabeza la opción del correo electrónico que permite poner en copia a alguien a quien en teoría no va dirigido el correo. Tan malo como mantener a un compañero en la oscuridad puede ser hacer perder tiempo a otro con un flujo exagerado de correos innecesarios.

3.- Colaboración

Mantener una actitud colaborativa en todo momento nos ayudará a suplir las carencias de otros miembros del equipo y a aportar valor con nuestras mejores aptitudes; no debemos perder de vista que en el día a día surgen imprevistos que pueden alterar el plan de trabajo, motivo por el que la predisposición a ayudar a los compañeros cobra especial importancia.

4.- Compromiso

El compromiso a la hora de trabajar se traduce en multitud de aspectos, pero si hay uno que cabe destacar es el compromiso con los plazos de entrega establecidos en el plan de trabajo. El cumplimiento de los plazos es una parte esencial en una profesión como la traducción, en la que el retraso de uno solo de los eslabones del equipo puede desajustar la cadena entera y crear problemas con la entrega final y, por lo tanto, con el cliente.

5.- Compañerismo

Mantener una actitud de compañerismo va más allá de colaborar en la medida de lo posible, se trata de aportar un verdadero espíritu positivo que muestre empatía con el resto de los compañeros. Esta es la verdadera clave del éxito, y quien haya tenido la oportunidad de ser parte o dirigir un equipo desde fuera lo sabe. Los alumnos de una clase de lenguas en la que la relación entre los compañeros es mejor, aprenden más. Cuando comparten apuntes, se ayudan mutuamente y crean un ambiente en el que nadie teme arriesgar y equivocarse, se estimulan los unos a los otros hasta llegar a un nivel mucho más alto que el del grupo formado por individuos sin interés por convertirse en compañeros. Quien haya formado parte de un equipo deportivo conocerá la importancia de saber cuándo aceptar que no es nuestro día y que lo mejor para el equipo es ayudar a un compañero a brillar, pero también la importancia de ser capaz de echarse el equipo sobre los hombros si creemos que al hacerlo ayudamos al grupo.

Cuando cada miembro es capaz de ponerse en los zapatos de los demás se establece una verdadera atmósfera de compañerismo que impregna cada pequeño detalle y hace que todo fluya a la perfección entre los miembros del equipo.

El éxito de un equipo es la suma del éxito de cada uno de sus miembros, que con una actitud positiva y colaborativa dan lo mejor de sí durante la ejecución de un proyecto.

Y tú, ¿trabajas bien en equipo?

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