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Palabras españolas que puede que no conozcas: las diferencias entre dialectos

las diferencias entre dialectos

El español, o el castellano, es un idioma muy variado y plural. Tan diverso que solo en España contamos con diferentes dialectos y acentos que difieren entre sí llegando incluso a tener palabras españolas incomprensibles entre aquellos que viven en el norte y los que viven en el sur.

El castellano es el idioma oficial en todo el país y la lengua materna predominante. Seis de las diecisiete comunidades autónomas de España tienen su propia lengua cooficial. El euskera, el gallego, el catalán, el valenciano, y el aranés (desde el año 2006) son consideradas lenguas oficiales en sus respectivos territorios. Asimismo, también hay idiomas que son considerados no oficiales, como el aragonés y el asturleonés (el bable en Asturias; y el leonés en León y Zamora).

A su vez, además de las consideradas lenguas, existen los dialectos. ¿Qué es exactamente un dialecto? La Real Academia Española define dialecto como la «variedad de un idioma que no alcanza la categoría social de lengua».

Los dialectos representan la forma de hablar de una zona geográfica determinada que va evolucionando a lo largo del tiempo. Geográficamente se pueden hacer dos grandes diferenciaciones: los dialectos septentrionales y los dialectos meridionales.

Los primeros se refieren a los dialectos que se hablan en la mitad norte de la península: el dialecto castellano o castellanomanchego (de la región de Castilla), el castellano aragonés, el castellano riojano, el castellano churro y el castellano leonés.

Por otra parte, los dialectos castellanos meridionales se hablan y entienden  en la mitad sur peninsular y en las islas Canarias: el andaluz, el murciano, el canario, el manchego, el extremeño y el madrileño.

Ejemplos de diferencias en el léxico de los dialectos

Los dilectos se diferencian en fonética y fonología, morfosintaxis y semántica y léxico. Esta pluralidad y variedad en la manera de hablar dentro del mismo país resulta muy interesante, llegando a ocasionar situaciones divertidas o incluso malentendidos, sobre todo con el léxico. Los dialectos recogen palabras españolas que se utilizan solamente en dicho territorio y que fuera de él pueden llegar a no entenderse.

Estés en la comunidad autónoma en la que estés, seguramente hayas entablado una conversación con un español de una zona geográfica de origen diferente a la tuya. Si el diálogo ha sido lo suficientemente extenso, es posible que te hayan sorprendido algunas expresiones o palabras españolas porque no sabes lo que significan o lo que quieren decir en ese contexto determinado. Vamos con algunos ejemplos:

«Bambos»: en murciano esta palabra significa zapatillas de deporte. También se utiliza «bambas» en Cataluña, «playeras» en el norte, «tenis» en Andalucía y Canarias, «pascueras» en Valencia, «maripis» en Aragón, «alpargatones» en Navarra, «playeros» en Asturias, «espáis» en Santander y «deportivas» en Madrid y Castilla. Un total de diez palabras españolas utilizadas para hacer referencia a un tipo de zapato que puede servir para hacer deporte o caminar sin dificultades gracias a su comodidad.

Siguiendo con el calzado, la palabra «cholas» solo tiene sentido en Canarias y se refiere a las «chanclas», «chanclas de dedo», «chancletas» o «sandalias» para ir a la playa. En Andalucía, a las zapatillas de estar por casa se les llama «babuchas».

«Papa»: Sin acento, es una forma más común de llamar a la «patata» en algunas zonas de España, por ejemplo, Andalucía y Canarias, donde triunfan las papas arrugadas o arrugás. Por otro lado, en Murcia se utiliza «crilla» para hacer referencia a este tubérculo.

«Fiso»: suele utilizarse en Murcia, algunas zonas de Andalucía y Canarias para hacer referencia a la cinta adhesiva que recibe ese nombre por la marca comercial Fixo. Mientras, en Málaga y en Extremadura este objeto es denominado como «tesafilm» o «tesafix» por la marca comercial homónima que más se utilizaba en esa zona. En el resto de España se suele conocer como «celo», «celofán» o «cello».

Palabras raras o poco conocidas (fuera de tu región)

«Chirrispituja»: en dialecto murciano, cantidad ínfima de alguna cosa. Ni se te ocurra utilizarla fuera de Murcia, te arriesgas a que nadie te entienda.

«Rochero»: dícese de la persona que sale mucho y pasa poco tiempo en su casa. No se suele escuchar mucho más allá de las fronteras de Castilla La Mancha.

«Chorraera»: entre las palabras malagueñas que más llama la atención al resto de la península donde hablamos de «tobogán». Tiene además su propio verbo, «chorrearse». Es decir, tú no te tiras por el tobogán, sino que te chorras por la chorraera. Dentro de la propia Andalucía también existe «resbalaera», término más utilizado en Sevilla o incluso: “resbalandeta” en Cádiz.

«Merdellón»: término malagueño que se utiliza para referirse a una persona grosera, hortera y ordinaria y que se utiliza popularmente entre los jóvenes para referirse a los conocidos como «poligoneros», «chonis», «canis» o «pokeros», según la zona de España.

«Moraga»: otro término malagueño donde los haya. Una moraga es una pequeña fiesta o quedada con hoguera en la playa durante la noche. Su sinónimo en Cádiz es «Pinchitá».

«Pelete»: en las Islas Canarias se utiliza para referirse al frío muy intenso.

«Chusmear»: término castellanomanchego utilizado para referirse a picar entre horas, la RAE no lo recoge.

«Miaja»: una palabra muy común en el sur. Coloquialmente, se refiere a  «migaja» o una pequeña cantidad de una cosa. Utilizada en Castilla La Mancha, este término también es muy común en Andalucía -también se usa mucho «mijita» en Murcia como unidad de medida.

«Apechusque»: expresión castellanomanchega que significa «malestar repentino que puede complicarse». Sinónimo de «arrechucho», «patatús», «malaire», «arrechuz» o «soponcio».

«Galipuche»: término cordobés que se utiliza para referirse a una bebida aguada.

«Ghicho» y «ghicha»: la forma de decir hombre y mujer en Vigo. Mientras, en Murcia se utiliza «zagal» y «zagala» para referirse a un muchacho o una muchacha joven y en Andalucía «niño» y «niña» o «nene» y «nena» aunque no sean menores de edad.

«Villavesa»: término utilizado solamente en Pamplona y significa «autobús». Otra expresión para decir que vas en este medio de transporte en esta ciudad es «ir en burra». En la otra punta, en las Islas Canarias, el término adecuado es «guagua». Otro término curioso es el «búho» madrileño, es decir, el autobús nocturno.

«Berrozpe»: o persona tonta y rústica en pamplonica. Sinónimo de «paleto» o «patán».

Expresiones españolas de cada región

Dentro de los dialectos también es muy común que cada zona tenga sus propias expresiones que pueden ser más o menos comunes. Algunos ejemplos pueden ser los siguientes.

«To pera»: expresión original de Málaga. Significa «estar extremadamente a gusto» según se recoge en el Fititú, diccionario Andaluz. También existe la variante «To perita».

«Tener fatiga»: otra expresión del dialecto malagueño y en este caso también del gaditano. No quiere decir estar cansado, sino tener ganas de vomitar.

«Mola mazo»: expresión que se entiende en todo el país pero cuyo es mayor en la Comunidad de Madrid.

«Llevar a coscoletas»: expresión utilizada para referirse a una persona que lleva otra sobre sus costillas o sus hombros. En otras partes de España se puede decir «llevar a borriquito», «llevar a cuchos» en Asturias y Cantabria, «llevar a reconcos» en Navarra o «llevar a cabaleiras» en Galicia donde siempre será sobre los hombros no sobre la espalda.

«Acho»: también se puede escuchar la versión completa de «Acho tío». Es el diminutivo de “muchacho” y se escucha tanto en Extremadura como en Murcia.

«No quedarse con las maguas»: una expresión que se utiliza en las Islas Canarias y que significa «no quedarse con las ganas».

«Atacarse»: fuera de Extremadura es sinónimo de «ponerse nervioso» pero en esta comunidad significa «remeterse la camisa por dentro del pantalón».

«Atrochar»: el sinónimo extremeño de «atajar» o «acortar», es decir, ir por el camino más corto.

«¡Vete a freír chuchangas!»: esta expresión solo tiene sentido en las Islas Canarias y se utiliza en una línea insultiva o faltosa. Esta expresión se entiende en el resto de la península si se cambia «chuchangas» por «espárragos».

«Ponerse farrucu»: un ejemplo de cómo las expresiones y palabras españolas se comparten entre comunidades, aunque con ciertos matices. En Asturias se puede escuchar «No te pongas farrucu» y significa «¡No te pases ni un pelo!».

«Tas atopau»: otra expresión del norte y que significa «no enterarse de nada» o «estar empanado». En Huelva y Cádiz se utiliza «estar atorrijao» haciendo referencia al postre típico de Semana Santa.

«Plegar»: si vas a Barcelona seguramente podrás escuchar «hoy pliego a las seis». Significa «terminar de trabajar».

«Una pechá»: expresión que también puede ser utilizada como unidad de medida. Hace referencia al exceso con el que se realiza una acción. Es sinónimo de «jartá» y ambas palabras españolas son típicas de Andalucía.

La jerga en España para la fiesta y el alcohol

Las palabras españolas para hacer referencia a salir a tomar algo, beber o ir de fiesta son infinitas y muy variadas. Estas expresiones, algunas con más tiempo de uso que otras, suelen ser utilizadas principalmente por los jóvenes, quienes las hacen populares y las van introduciendo en el vocabulario.

«Ir de chiquiteo» en La Rioja y País Vasco significa literalmente salir a tomar unos «chiquitos», los vasos pequeños de vino que en otras regiones se llaman «chatos». En País Vasco también se puede utilizar «echar un kinito» para referirse a salir a tomar unos kalimotxos o unas cervezas. Otras expresiones: «echarse unos litros», «ir de cañas» en Madrid, «ir de potes» o «poteo» también en País Vasco y Navarra o «ir de latinos» en la zona de Levante.  Siguiendo con el tamaño de los vasos, en función de la zona de España en la que estemos podremos pedir “una maceta”, “un mini” o “un litro”.

«Ir a entamala»: cuando la cosa se pone seria, en Asturias utilizan esta expresión para referirse que se sale de fiesta a lo grande. También se puede decir «¡vamos de folixa!».«Ir de esmorga» sería su versión gallega.

Para decir «emborracharse», en Murcia hablan de «enfollonarse» y en Andalucía de «abombarse». Esta última viene de «bombo» o «bolillón» que significa «embriaguez» o «tajá». Mientras, en Canarias se utiliza «enralarse» o «cambarse la peluca» para referirse a momentos de fiesta máxima en los que se va con «una templadera» o borrachera importante.

¿Se te ocurre alguna más?

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