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Celia Rico Pérez: «Sí que se puede vivir de la traducción»

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El último año de universidad suele ser muy angustioso para cualquier estudiante, también para los traductores nóveles. Los nervios por el futuro, sumados a la complicada situación laboral de este momento, obstaculizan la incorporación de los recién graduados al mercado laboral. Así, Celia Rico Pérez se ha propuesto allanar el camino a todos estos jóvenes con su nuevo libro: «Guía de Supervivencia para traductores».

Celia es profesora y Directora del Área de Tcraducción y Periodismo en la Universidad Europea de Madrid. Además de ser una apasionada de las tecnologías de la traducción, le encanta leer, escribir y escuchar a sus alumnos. Fruto de todas sus aficiones es este libro que busca dar respuesta a las preocupaciones de los estudiantes universitarios basándose en sus años de experiencia.

«Guía de Supervivencia para traductores» es el libro idóneo para los recién graduados que quieran lanzarse al mercado laboral y necesiten un empujón. Hemos hablado con Celia para conocer más sobre su experiencia, la carrera de Traducción e Interpretación y sus futuros proyectos.

Tabla de Contenidos

Para comenzar, ¿a qué retos deben enfrentarse los estudiantes recién graduados en Traducción e Interpretación?

Uno de los principales retos a los que se van a enfrentar es la competencia tan alta que existe para entrar en el mercado laboral. Son muchos los egresados de las facultades y conseguir acceder al mercado laboral puede resultar complicado. Por eso mi recomendación es que busquen la manera de diferenciarse, bien con cursos o seminarios que ofrecen, por ejemplo, las asociaciones profesionales, o poniendo en valor las experiencias que hayan ido acumulando a lo largo de su formación universitaria, incluidas los trabajos de voluntariado que hayan podido hacer.

En el primer capítulo de «Guía de supervivencia para traductores» hablas sobre realizar un DAFO personal, ¿consideras que es sencillo autoevaluarse? ¿Qué consejos darías a los estudiantes de último curso para llevarlo a cabo?

Me alegro de que me hagas esta pregunta. Verás, por mi experiencia sé que autoevaluarse es una de las cosas más difíciles del mundo porque requiere, por una parte, un ejercicio de reflexión profunda para ver cuáles son nuestras capacidades y, por otra, una buena dosis de honestidad para darnos cuenta de cuáles son las competencias en las que realmente destacamos. Mi consejo para hacer un buen DAFO es dedicarle tiempo y hacerlo con calma para no dejarse nada atrás. Es como mirarse al espejo y hacer una lista de lo que te gusta y lo que no, pensando qué puedes hacer para cambiar lo que no te gusta.

También hablas sobre la carta de servicios, ¿qué especialización en traducción recomendarías de cara a tener más posibilidades de encontrar un puesto de trabajo?

Creo que para responder a esta pregunta lo mejor es ver qué está pasando en el mercado de la traducción en nuestro país. De hecho, podemos ver estos datos en el Análisis del sector de la traducción en España que publiqué en la Universidad Europea el año pasado (se puede descargar el informe completo en este enlace. Lo que revela este informe es que el sector de mayor auge ahora mismo es el industrial y técnico, seguido de los sectores farmacéutico, jurídico y turístico. Además, hay un número importante de clientes que provienen de empresas extranjeras (52,8 %).

Respecto las condiciones de ser freelance, ¿consideras que son adecuadas para garantizar beneficios a un traductor novel? ¿Cuántos clientes o proyectos necesitaría conseguir un traductor para rentabilizar los precios de las cuotas?

Ser freelance es todo un reto porque dependes de ti para todo: captar clientes, mantenerlos, hacer la gestión económica de tus facturas, controlar ingresos y gastos. Además, hay que saber negociar bien con el cliente para conseguir buenas condiciones de trabajo. Claro está que hacer todo esto puede asustar un poco al traductor novel pero no es algo imposible de alcanzar. En cuanto a los beneficios económicos, es muy difícil cuantificarlos porque cada uno tenemos nuestros gastos. Lo que sí recomendaría, entonces, al traductor novel es que antes de lanzarse al mercado se prepare una lista de todos sus gastos fijos mensuales y que piense cuánto debería ingresar para pagarlos y cuánto le quedaría para otras cosas. Y desde luego, que piense que sí se puede vivir de la traducción.

Entre todos los capítulos de tu libro, ¿cuál crees que resulta más complicado de terminar para los traductores recién graduados?

Me gustaría pensar que ningún capítulo se le hace difícil a nadie y que quien compre el libro lo haga con un espíritu verdaderamente emprendedor. Quisiera que el libro sirviera de guía para todos los que quieren iniciar su andadura en el mundo de la traducción profesional.

¿Sabrías decirnos si actualmente hay más traductores trabajando de manera freelance frente aquellos que tienen un puesto fijo en una empresa? ¿Cuál es la proporción?

No puedo responder a esta pregunta porque no hay datos sobre esto.

Tu libro resulta muy interesante para dar un empujón a los estudiantes, ¿desde la universidad cuentan con algún tipo de apoyo o asesoría jurídica/legal para ayudarles en el proceso?

Las universidades suelen tener departamentos de apoyo al estudiante para fomentar su inserción laboral así que animaría a los estudiantes a utilizar este tipo de servicios.

Como docente y directora del Área de Traducción y Periodismo en la Universidad Europea de Madrid, ¿qué cambios crees que necesita el grado universitario de Traducción e Interpretación?

La elaboración de los planes de estudio de los grados universitarios es una labor compleja que ve sus frutos a largo plazo. Date cuenta de que suele tardarse entre uno y dos años en hacer el diseño curricular y luego otro más, por lo menos, para obtener la oficialidad. Después, los primeros graduados terminan cuatro años después. Visto así, resulta muy difícil hacer una predicción de los cambios que necesita el grado porque, en realidad, no veremos los resultados en el mercado laboral hasta dentro de varios años. Ahora bien, esto no quiere decir que no haya que proponer nuevas ideas, por ejemplo, fomentar el espíritu emprendedor de los estudiantes, la creatividad para encontrar soluciones a problemas complejos, la iniciativa que les permita destacar con sus propios proyectos.  Luego, claro está, cada grado debería buscar la manera de diferenciarse del resto de grados de Traducción e Interpretación porque, en mi opinión, todos se parecen mucho y la consecuencia es que todos los graduados acaban teniendo un perfil muy similar.

Más allá de tu libro recién publicado, hace un par de años fundaste la Agencia de Traducción Solidaria, ¿cuál es su objetivo y situación actual?

El objetivo inicial de la Agencia de Traducción Solidaria es que los estudiantes de la Universidad Europea puedan hacer voluntariado de traducción para las ONG con las que tenemos acuerdos de colaboración. Además, es una manera de adquirir experiencia porque los procesos en la Agencia simulan los de una empresa. Actualmente, estamos valorando la posibilidad de abrir la Agencia de Traducción Solidaria a estudiantes de otras universidades y a traductores profesionales interesados por el voluntariado.

¿En qué otros proyectos estás trabajando actualmente o tienes en mente para un futuro?

Pues ahora mismo estoy muy ilusionada con un proyecto de investigación, financiado por la Comunidad de Madrid, en el que estamos desarrollando herramientas de traducción para los traductores que trabajan en el tercer sector social. Tenemos ya un corpus de memorias de traducción y estamos haciendo las primeras pruebas de usuario para traducción automática. Además, hemos creado una plataforma de gestión terminológica en el ámbito humanitario, Humanterm.

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