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Alejandra Díaz Ortiz: «Con el simple hecho de abrir una red social, el acto de leer se convierte en realidad»

alejandra diaz ortiz

Los madrileños están de suerte. Ya tienen un nuevo pequeño templo en el que adquirir libros —y mucho más— con los que soñar, aprender y divertirse. Se trata de La tres catorce y puede encontrarse en el céntrico barrio de Chamberí. Una de las socias y responsables de la inauguración de esta nueva y singular librería es la escritora mexicana Alejandra Díaz Ortiz, quien suma así una nueva profesión a sus espaldas. Además de productora de televisión, guionista, promotora cultural y productora de conciertos -representó a Joaquín Sabina en México-, Alejandra publicó su primer libro de microrrelatos, Cuentos chinos, en 2009. Este fue seguido de Pizca de sal en 2012 y de Julia, su primera novela corta, publicada por ViveLibro en 2013.

Alejandra acaba de culminar su trilogía de cuentos cortos con No hay tres sin dos; tres libros en los que encontramos breves historias de amor y desamor que delatan la vivaz y provocadora forma de escritura de Alejandra.

De La tres catorce llama la atención el escaparate luminoso y cuidado, la decoración cálida y los muebles de madera, las estanterías llenas de libros apetecibles entre los que encuentras aquel que llevabas tiempo queriendo leer y alguno más que no conocías. Nada de cajas desordenadas llenas de libros polvorientos. Aquí, aunque no lo son, todos los libros parecen nuevos. En Ubiqus Spain nos hemos acercado a La tres catorce para hablar con Alejandra y conocer más sobre esta nueva librería, su opinión sobre el sector editorial y su última obra.

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¿En qué momento y cómo nace la librería La tres catorce?

El momento exacto fue cuando pasamos por delante del local que ahora ocupamos, vimos el escaparate y lo tuvimos claro. Luego, seguimos nuestro camino hacia la calle Ponzano, adonde nos dirigíamos para tomar unos vinos.

¿Qué historia esconde?

La de cuatro enamorados del papel que, de un modo u otro, trabajamos con y para él, y que decidimos juntar nuestro entusiasmo, nuestra experiencia y nuestras relaciones para contribuir con nuestro granito de arena a la cultura de este país.

¿En qué os diferenciáis de otras librerías?

En que los socios tenemos amplia experiencia en el sector editorial y tenemos muy claro el tipo de contenido que queremos ofrecer a nuestros clientes. Nuestra máxima es que en nuestra librería no hay ningún libro que no estaría en nuestra casa.

¿Qué hace a La tres catorce especial?

Pues que es una librería pequeña en superficie, pero muy amplia a la vez. Está limpia, huele bien, y los libros están ordenados y mimados. Es un espacio cálido, que invita a entrar y quedarse un rato. A la gente le gusta, les parece estéticamente muy agradable. Dicen que es como el salón de su casa.

Lleváis solamente dos meses de trabajo, ¿qué balance extraes de la actividad?

Bueno, ya casi tres. El balance es mucho mejor de lo que esperábamos. Hemos conseguido un buen puñado de clientes que vienen, al menos una vez a la semana, a descubrir las novedades.

¿Es un buen momento para abrir una nueva librería en Madrid?

Una como la nuestra, creo que sí. Somos una librería de segunda oportunidad, con libros muy cuidados en aspecto y contenido y a un precio muy asequible. No somos una librería al uso, pero tampoco una low cost. Somos La tres catorce, no solo libros. Nuestra propuesta es así de simple.

¿Qué buscan los lectores en una librería como la vuestra?

Mira, nuestros libros no son de saldo. Ni tampoco comprados al peso. Básicamente provienen de donaciones, de gente que por alguna razón se tiene que deshacer de sus bibliotecas. Son libros muy buenos, de diversa temática y que permanecen vigentes, apetecibles, interesantes, a pesar del tiempo. Nos encontramos con clientes felices por haber encontrado una determinada edición o por haberse reencontrado con aquel libro que perdieron en una mudanza.

También tenemos una cuidada selección de objetos para regalo, todos relacionados con el papel y el reciclado. Se trata de obras de artistas de diferentes sitios: un polaco maravilloso que hace unas réplicas de cartón que son una pasada, unos chicos asturianos que fabrican unos móviles de película, una artista de las lámparas que ofrece unos diseños muy chulos, tenemos collages, cuadros… En fin, que La tres catorce no solo vende libros.

¿Qué tipos de libros soléis vender? ¿Hay títulos que se repiten?

La verdad es que nuestro fondo es muy interesante. Vendemos desde novela negra a muy buena poesía, pasando por narrativa, memoria, historia y ensayo. Además, tenemos una sección muy curiosa: “Delicatessen”, donde se puede encontrar alguna que otra joya de papel.

El último Informe sobre la lectura en España señaló que el 40% de españoles no lee nunca. ¿Por qué crees que ocurre esto?

En mi caso, mis padres me inculcaron el gusto de leer durante la infancia. Según fui creciendo, aquel gusto se convirtió en pasión, la misma que transmití a mi hija desde muy pequeña. Y estoy segura de que ella hará lo mismo cuando tenga hijos. Estoy convencida de que ese 40% nunca vio a sus padres leer. Pero guardo la esperanza que, en algún momento de sus vidas, un libro les enganche de tal forma que no quieran dejar de leer nunca más.

¿Cómo ha afectado al mundo editorial el auge de Internet, el teléfono móvil o el libro electrónico?

Pues, aunque parezca contradictorio, yo creo que de una forma positiva. Nunca antes las personas habíamos leído tanto, cada día. Con el simple hecho de abrir una red social, el acto de leer se convierte en realidad. Por eso, cuando escucho a alguien decir que no le gusta leer, le remito a ese móvil que no deja quieto, por ejemplo. De ahí, supongo, el éxito de los booktubers.

En este sentido nos encontramos también ante las grandes empresas o espacios de venta como FNAC, Vips, El Corte Inglés o incluso Amazon. ¿Qué opinión te merecen?

Son un mal necesario, cuyo gran éxito, en gran medida, se debe a la falta de tiempo de la sociedad en la que vivimos, ya que, aunque queramos, no tenemos tiempo de comprar con calma. O al empeño de lo inmediato, consecuencia de la velocidad digital. Si, por ejemplo, salgo de trabajar a las ocho de la tarde, me resulta muy complicado llegar a tiempo a la librería de mi barrio, así que me meto en la web de la Casa del Libro, o en cualquier otra y ¡ya está! Eso sí, ¡lamentaré haberme perdido la experiencia de acariciar un libro antes de comprarlo!

¿Qué es lo que se experimenta en la venta y compra de un libro en La tres catorce?

Nuestro cliente es un cliente feliz y satisfecho porque sabe muy bien lo que se está llevando, es decir, buenos libros y buenas ediciones en muy buenas condiciones. Nuestros clientes alaban mucho el fondo que ofrecemos y nosotros también nos quedamos muy satisfechos, pues sabemos que volverá y, lo mejor de todo, que nos recomendará. El boca a boca es fundamental para nuestro proyecto.

Mientras, el sector editorial español publicó 81.391 títulos en 2016 según los datos de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). ¿Es un buen número?

Pues no sabría que responder. En un buen año, yo alcanzo a leer unos treinta libros. Conozco a gente que lee bastante más que yo, pero me resulta imposible creer que puedan leer más de trescientos libros al año. Así que, ¿ochenta y un mil…? Pues, sí, quizá sea un exceso.

¿Se publican suficientes libros escritos por mujeres?

Se deberían publicar más, aunque también me gustaría pensar que la literatura, la buena literatura, no es cuestión de género. Pero esa sería otra discusión…

¿Cómo es vivir de la literatura siendo mujer?

Bueno, yo no vivo de la literatura, ni podría hacerlo, aunque fuera hombre. Para ello tendría que ponerme a hacer otro tipo de cosas que, como decía Bukowski, están limitadas por mi pereza. Es decir, salvo que seas un escritor consagrado tipo Vargas Llosa o des un pelotazo con un buen best seller que te suponga un jugoso anticipo sobre tus tres siguientes obras, incluidas las giras de promoción, etc., no conozco a nadie que pueda decir que vive de la literatura. De actividades paralelas, sí: conferencias, talleres, cursos, etc. El problema es que a mí solo me gusta escribir. Y, ahora, hablar de libros con mis clientes en la tres catorce.

Tu último libro publicado es No hay tres sin dos (Trama editorial), el último de la trilogía de cuentos cortos, ¿a qué se enfrenta el lector al leerlo?

A una provocación. A un chispazo, como bien los define Luis Eduardo Aute en el prólogo de Cuentos chinos, mi primer libro. A unos libros recurrentes para su lectura. Divertidos, canallas, caóticos, pero que es muy fácil hacerlos tuyos.

¿Alguna de tus obras ha sido traducida?

Pues no. Ha habido un par de intentos, uno para Italia y otro para Estados Unidos, pero se quedaron a medias. Lo que sí me llena de “orgullo y satisfacción” es que tengo una amiga que da clases de español a alumnos estadounidenses en la UVA y suele utilizar una selección de mis cuentos como material didáctico. Soy consciente de que traducir mis cuentos es complicado, puesto que juego mucho con las palabras; me gusta retorcerlas, exprimirlas…. Me encanta utilizar el doble, quinto y hasta el sexto sentido para conseguir la reacción que espero del lector.

¿Cómo te sentirías al ver tus palabras en otro idioma?

¿Cómo? ¡Como un pavo real!

¿Cómo ha sido hasta el momento tu experiencia con el sector editorial?

Mi experiencia es muy buena. Tengo un editor, Manuel Ortuño (Trama editorial), que está más loco que yo, lo cual nos permite divertirnos mucho, aunque no ganemos ni premios ni duros.

 

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